domingo, 10 de febrero de 2013

Bellas por dentro y por fuera


Diversos relatos alertan del riesgo de caer en la búsqueda enfermiza de la belleza exterior: dietas rigurosas, cirugía estética, cremas milagrosas adelgazantes antes y después del baño, etc, etc, etc. Estos recursos, sin duda pueden ofrecer impresionantes resultados pero a cambio de un sufrimiento y/o desánimo por quien decide realizarlo. La exageración por lograr un determinado estereotipo de belleza, en muchas ocasiones lastima la imagen de nuestro cuerpo de modo implacable.
Además, esta búsqueda fácilmente nos puede hacer caer en el plano de la vanidad y superficialidad  porque en verdad, esa búsqueda, es estéril cuando se trata de obtener realmente la felicidad. De hecho, no se necesita tener belleza exterior para alcanzar la felicidad. La felicidad tiene que ver con la franca aceptación de uno mismo tal cual es y de la misión que asumimos cada uno de nosotros en este mundo y en esta sociedad. Esto es exactamente lo contrario cuando la búsqueda de la belleza es sólo exterior, donde uno no se acepta en tanto no tiene las medidas de un “cuerpo o un rostro perfecto”, lo que conlleva a la no aceptación personal y a analizar prolijamente cada defecto físico que podamos encontrar en nosotros  mismos.
No es discutible que lo que al final buscamos y que queremos obtener es nuestra propia felicidad, pero en varias ocasiones puede estar enrostrada por lo que manda y acepta nuestro entorno social. No solo queremos sentirnos parte de un grupo social importante, sino que además buscamos ser “las mejores”. La publicidad, importante motor de nuestro actual libre mercado, en muchas ocasiones y sin malas intenciones quizá alimenta este ego, sacándonos a menudo de la coherencia de nuestra vida real. De ese modo y con el convencimiento de alcanzar la belleza exterior, cometemos algunas veces y erróneamente, prácticas ofensivas a nuestro cuerpo y nuestra salud.
Enrumba tu vida hacia lo importante, lo valioso que hay dentro de tu corazón, lo sencillo y engrandecedor y acepta la belleza de tu cuerpo y de tu rostro destacando aquello que más te gusta de ti, no importa la edad, la raza ni la condición social y económica. Una vez decidida a destacar esos rasgos exteriores que tienes, es importante elegir al profesional acertado que cubra todas tus necesidades siempre con la verdad y con la convicción que te están asesorando adecuadamente en el resultado de tu imagen exterior.
Luego de sentirte lo suficientemente satisfecha por el efecto logrado, pues luce tu belleza delante de un espejo y sólo para ti y convéncete que esa hermosura de mujer que vez ahí se ama muchísimo a sí misma y  es única. Dicen algunos relatos que las personas de espíritu grande iluminan su vida al punto que su belleza interior impulsa y da sentido a su belleza exterior.
Orienta las prácticas de belleza exterior hacia aquello que te da bienestar: limpieza, higiene, frescura, luminosidad, brillo excepcional y sobretodo aceptación de sí misma.
Entonces, mi consejo es que seas auténticamente tú misma, realzando tus puntos estratégicos sin pretender ser como otra persona o tener un estereotipo lejano a tu propia belleza. Sé bella por dentro para ser bella por fuera.
Marita… el complemento de tu belleza.

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